Plan de Gestión de los bienes Patrimonio de la Humanidad (… y entramos en el último año de legislatura).


Hace tres años, tanto la Concejala de Patrimonio como la Consellera de Cultura se encontraron con una herencia que más de uno quisiera para si cuando gana unas elecciones y toma el mando, es decir, cantidad de proyectos iniciados o presupuestados, y lo que es más importante, la caja llena a rebosar de fondos públicos. ¡¡¡El nirvana de los políticos mediocres e incapaces!!!.

Pero además de esos “manjares”, se encontraron tambien con un asunto que si bien no tenía la relevancia de lo anterior, era de capital importancia para el futuro: el Plan de Gestión de los bienes incluidos en la declaración de Patrimonio de la Humanidad, que se debería entregar a Unesco en febrero del 2015 como así lo estipulaba y demandaba la propia Unesco allá por el año 2009, recogiendo las recomendaciones de los tecnicos después de la famosa visita/inspección.

Bien, pues nos encontramos en marzo del 2014 y a estas alturas poco o nada sabemos de las gestiones que llevan o han llevado a cabo nuestras administraciones implicadas en este asunto; poco o nada sabemos aunque en alguna ocasión se les ha requerido, obteniendo como no podía ser de otra manera, evasivas y la callada por respuesta.

2. Objetivos de un plan de gestión.

2.11 promover la sensibilización, información, educación y formación de los diferentes actores como medio de comprensión, aprovechamiento y disfrute de los valores patrimoniales e instrumento que fomente el aprecio y la autoestima de la población, la actuación cualificada y consciente de políticos y técnicos y la promoción de la ciudad. Se deberá también fomentar la participación ciudadana creando foros discusión e intercambio de información permanentes y otros cauces de colaboración.

Otra de las cuestiones con las que se encontraron nada más llegar a sus despachos era la necesidad urgente de revisión de los actuales PEPRIS de nuestro casco histórico; normativas hace ya años obsoletas, y cuya redacción en su momento (muy difusa y poco concreta en aspectos fundamentales) ha posibilitado que tanto particulares como técnicos locales sin escrúpulos hayan campado a sus anchas perpetrando atrocidades en nuestro paisaje urbano que ya no tienen remedio. La revisión de estas normativas está implícitamente ligada al plan de gestión, forma parte de sus objetivos:

2.2 adaptar los aspectos contenidos en las distintas políticas que coordine (por ejemplo: legislativas, urbanísticas, turísticas, culturales, medio ambientales) a la filosofía del propio plan, identificando y corrigiendo las posibles contradicciones para la mejor conservación del bien.

2.3 establecer un órgano de gestión que facilite los cauces de cooperación institucional y de coordinación administrativa y técnica, así como el desarrollo de todas actuaciones necesarias para llevar a cabo los fines del Plan de Gestión con cientifismo, rigor, diligencia y eficacia

Y al final resulta que el primer PEPRI que se va a estudiar y modificar (en base a unos intereses que nada tienen que ver con el espíritu de estas normativas) es el de La Marina y Vara de Rey… ahora que hay que abordar la reforma del puerto ¿casualidad?.

El lobby “Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España” llevó a cabo los días 27 y 28 de febrero en Ávila unas jornadas denominadas “La casuística de los Planes de Gestión del Patrimonio Mundial en el Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España”, para poder según ellos “… contar este año gracias a estas Jornadas con unas directrices para establecer un itinerario común en la implantación de los planes de gestión en cada ciudad, relacionados con la protección y conservación de sus bienes históricos y artísticos… hummmm, interesante.

Entre los ponentes estaba el Ayuntamiento de Ibiza que en teoría debía presentar sus actuaciones en esta materia (sic), aunque desconocemos a día de hoy qué es lo que presentaron, ya que desde el Ayuntamiento no se ha mostrado ni publicado nada referente a esta reunión.

El alcalde de Ávila, García Nieto, ha apuntado que todas las ciudades patrimonio deben contar con un plan de gestión, en cuyo defecto se ha de aplicar un sistema de gestión para cumplir con las obligaciones de la Convención de Patrimonio Mundial. En este punto y aunque las legislaciones autonómicas son diferentes, la Unesco “marca unas directrices” para los planes de gestión de las ciudades en función de sus necesidades.

Pues bien, aquí desconocemos aún qué tienen planeado nuestros políticos y técnicos al respecto; no sabemos en qué punto se encuentra los avances, no sabemos nada de nada…

En este punto me veo en la obligación de entonar un mea culpa, un mea culpa tan vergonzoso como necesario para este servidor, ya que pensé, creí iluso de mi (y ya van…) que aún había esperanza de poder reconducir estos asuntos; que tratando de aunar esfuerzos con algunas entidades locales de diverso pelaje se podría llegar a un consenso… en fin… Nada de eso sirve ya, está todo tan podrido que no queda esperanza alguna; la burocracia, cobardía e inutilidad política local, unida a la conveniencia según sople el viento de las entidades locales que se autoproclaman defensoras de todo lo que sea, y el nulo interés de una sociedad que vive ya desde hace tiempo de espaldas a su herencia más preciada… todo ello hace que plantearse ni tan siquiera hablar sobre estos temas valga ya la pena.

Son casi tres años de legislatura, tres años que en lo concerniente a nuestro Patrimonio han sido de lo más nefasto que se recuerda. Tres años de parálisis total y absoluta, de ineficacia e incapacidad para gestionar una herencia recibida no solo de proyectos ya encaminados y comenzados, sino que además venía acompañada de una “indecente” cantidad de dinero público; y aún así, en tres años han sido incapaces de llevar a cabo ni uno solo de los proyectos heredados (dejando de lado el tema de Sa Penya, que aún siendo financiado con ese dinero poco o nada tiene que ver con lo que nos ocupa).

Si, ya sabemos que ahora que entramos en el último año de legislatura se liarán la manta a la cabeza y empezarán a levantar alguna calle de Dalt Vila, a arreglar alguna capilla muy necesitada, etc, ¿pero en base a qué estrategia?, ¿en base a qué plan de gestión?.

Está claro que ahora con la amenaza de las prospecciones petrolíferas en nuestras costas, y algún que otro tema de candente actualidad, estos asuntos de nuestro Patrimonio no tienen la relevancia que deberían, ni importan al común de los mortales más enfrascados en la lucha diaria por asegurarse las lentejas, pero no estaría de más un poco de seriedad y compromiso sobre todo de aquellos que se llenan la boca y se hacen fotos pero no asumen sus responsabilidades.

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